Soy la mujer que dejaste por otra,
la que tanto te amó,
la que despreciaste.
Soy la que te dio todo y hasta de más,
la que nunca te fue suficiente,
a la que dejaste de ver y a la que cuando la tuviste despreciaste.
Soy la mujer que te abrió las puertas de su alma,
de su intimidad,
de su vida y de su cama,
la que entregó su cuerpo y se dejó llevar por ti.
Soy esa misma mujer a la que tuviste y por tonto perdiste;
solo que ahora ya no te reprocho,
ya no te sufro,
ya no te lloro.
Soy la mujer a la que le ha vuelto la luz a sus ojos,
me veo más feliz,
hermosa y radiante desde que estoy sin ti y es que definitivamente hay amores que al irse o al soltarlos por completo no les vuelves a llorar,
no los vuelves a extrañar,
no les ruegas y ya no te aferras a ellos nunca más.






